Anterior
|
169 de 168
TIENE SECUELAS IRREVERSIBLES
La pequeña se ha despedido de los médicos y enfermeras que la atendido durante este tiempo.
Nadie creía en su recuperaciónMadrid, 25.06.2009 | 10:29 h.
Una niña afgana de 8 años estuvo a punto de morir al caer sobre su casa una bomba de fósforo blanco. Las secuelas que le han quedado son muy graves, pero ha recibido el alta médica y se dispone a volver con los suyos.
Uno a uno se despide de las personas que han estado con ella durante los últimos cuatro meses. Ese es el tiempo que ha pasado en este hospital de una base militar estadounidense en Afganistán.
Ahora y tras quince operaciones puede volver a su pueblo. Fue allí donde una mañana en su casa mientras desayunaba cayó una bomba de fósforo blanco. Fue durante una operación de las fuerzas internacionales, aunque aún hoy no se ha reconocido un culpable. Esa bomba le destrozó la piel y los huesos.
La que ha sido su enfermera recuerda emocionada la primera vez que la vio, "nadie pensó que puediera salir adelante. Estaba entubada con la cara carbonizada". Se despide diciéndole que la echará de menos.
Para su padre ha sido un milagro: "No creía que pudiera sobrevivir. Estoy muy feliz. Puede andar, y puede hablar".
Lo que no puede es sonreir, no se lo permite las cicatrizes que le ha dejado un arma química cuyo uso está prohibido sobre zonas civiles.
Anterior
|
169 de 168
El presidente estadounidenses muestra su cara más amable dentro y fuera del trabajo