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EMPATE A TRES EN MESTALLA
Valencia, 11.01.2009 | 09:49 h.
Espectacular contienda la protagonizada por el Valencia y el Villarreal en Mestalla. Intensidad, garra y calidad a raudales es lo que ambos equipos desplegaron sobre el césped. El resultado, un empate a tres repleto de sorpresas y emoción.
En el inicio, el 'Submarino' pagó su falta de concentración. Nada más salir del vestuario ya tenía una losa en la espalda. Rubén Baraja hizo el primer gol para el Valencia, a pase de Joaquín, a los 58 segundos de partido.
El planteamiento inicial de Pellegrini se derrumbó y sus hombres tuvieron que adaptarse a un 'cuento' diferente por su propia inocencia. Los locales aprovecharon el desconcierto de su rival y trataron de poner tierra de por medio lo antes posible, algo que conseguirían apenas ocho minutos después.
David Villa, objeto de deseo de los dos clubes más grandes clubes de España para reforzar sus ataques, se lució en el segundo del conjunto che. Tras recibir un pase del 'multiusos' Albelda, el asturiano recortó con una facilidad insultante a Javi Venta para después batir por bajo a Diego López.
Más difíciles no se le podían poner las cosas al Villarreal, pero el equipo castellonense no había dicho su última palabra. Durante los primeros 45 minutos lo intentaron todo para recortar distancias, pero se toparon con un enorme Renan, que desbarataba todas las ocasiones visitantes dando muestras de unos reflejos fuera de lo común.
Fue en el último suspiro del primer tiempo cuando los de Pellegrini consiguieron meter el miedo en el cuerpo a Mestalla, logrando el 2-1 merced a un tanto de cabeza de Fuentes tras centro medido de Eguren. En estas circunstancias llegó el descanso.
En la reanudación, el Valencia se aplicó de nuevo. El paréntesis fue en bálsamo para los jugadores de Emery, que saltaron al campo centrados y controlando el juego. Con un Silva que le ha dado otro aire al equipo desde que se reincorporó tras superar una lesión de tobillo que le ha tenido tres meses apartado de los terrenos de juego, un Villa siempre incisivo, un Joaquín inspirado y un Baraja que volvió a parecerse al de sus mejores años, los locales parecían bien asentados.
Pero las apariencias engañan. En el 74 David Villa tuvo el 3-1 en sus botas. Falló de manera estrepitosa una ocasión clarísima y un minutos más tarde el Villarreal hizo el empate gracias a Llorente, que aprovechó un rechace que el mismo provocó al poner de nuevo a prueba a Renan.
Cinco minutos le iba a durar la alegría al Villarreal, puesto que el brasileño Edu se la iba a 'robar' tras rematar de cabeza un centro de Mata, que recibió en corto un córner botado por Joaquín.
El 'Submarino' no claudicó y volvió a poner las tablas en el luminoso cuatro minutos después. Joaquín agarró a Capdevila y Medina Cantalejo no dudó: penalti. El italiano Rossi se encargó de trasformarlo engañando al meta local con habilidad.
Los minutos finales fueron de infarto, un intercambio de golpes propio de un partido roto. Sin embargo, ninguno fue capaz de imponerse al otro. El derbi terminó con todo lo que los aficionados esperan de este tipo de encuentros: goles y emoción, un toma y daca. Justo lo que más nervioso pone a los técnicos.
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