Quienes han pasado por ellos les definen más como una cárcel que como un centro de inserción social. A Fondo ha acompañado a una joven que vivió en uno de ellos.
Los centros de menores, en el punto de miraMadrid, 17.10.2009 | 21:20 h.
Suicidios, intentos de fuga... los centros de menores en el punto de mira. Esta semana ha cerrado uno de los más polémicos en los últimos tiempos, el centro O’Belén de Guadalajara. Los reporteros de A Fondo han hablado con una de las jóvenes que estuvo allí.
“Les llaman centros de protección o centros semiabiertos de reforma. Pero no son centros de reforma, son cárceles para niños”, cuenta Noemí a los reporteros de A Fondo. Ella estuvo interna dos años en el centro Casa Joven de Guadalajara, el mismo al que pertenecía Saray, la niña de 14 años que el pasado abril murió al saltar de una furgoneta durante un traslado.
Noemí muestra ante las cámaras las cicatrices de su antebrazo que, según ella, se realizó en un acto desesperado para que la llevaran a un médico. En su caso, asegura que la estancia en ese centro no le ayudó en nada puesto que tras abandonarlo cayó en las drogas. “Sales de allí mucho peor que cuando entras”, asegura.
Su historia concuerda con lo que cuenta un ex trabajador del centro: “Cuatro meses, dos chavales muertos, otro que casi muere, varias denuncias de educadores que se van, un informe del defensor del pueblo diciendo que esto es una barbaridad... Algo pasa, es evidente”.
Los centros gestionados por la fundación O’Belén fueron unos de los más criticados en el último informe del defensor del pueblo. Según este mismo ex trabajador, “se utilizan celdas de aislamiento por motivos como insultar al educador o eructar en la comida”.
La fundación, sin embargo, siempre ha negado tajantemente que en el interior de sus instalaciones se maltrate a los menores.
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